Un eterno aprendiz...

jueves, 16 de marzo de 2017

Mapa mental con GoConqr

Para organizarse existen multitud de herramientas, cada cual con una serie de características concretas que inciden en elementos diferentes. Los diagramas de Venn, mapas conceptuales, ishikawas, radiales...En este caso el mapa mental parte de un concepto central el cual ramifica hacia demás conceptos. Las líneas son curvas, hay poco texto y suele ir acompañado de imágenes lo que facilita la asimilación y recuperación memorística del que lo hace y del que lo aprende.

Aquí os dejo el mapa mental correspondiente a las Matemáticas en sexto.


Mapa Mental creado con GoConqr por Andrés Juguera

martes, 28 de febrero de 2017

Julio Cortázar y el oficio del maestro

Cuando era estudiante de oposiciones hace ya unos años, en una de esas tardes de hastío y café en la biblioteca de Magisterio, descubrí entre los temas de la academia y los diferentes apuntes que ampliaban, divergían, distraían o simplemente molestaban, la siguiente cita:

"En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene el ser maestro, hay que buscar la razón de tanto fracaso, pero en la voluntad que no reconoce términos, que no entiende de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos".

Me pareció una gran frase que llegaba en un momento adecuado para mi, porque muchas hay que se perdieron en el olvido por esto mismo, por el momento de llegada. Luego leí que el dueño de la misma era Julio Cortázar y que pertenecía a un artículo que el escritor argentino publicó en la Revista Argentina en 1939, y que iba dirigido a los maestros recién titulados de la Argentina que iban a pasar a dar clase en las aulas.

El artículo en si no tiene desperdicio y años después, ya ejerciendo esta profesión tan maravillosa y a la que amo tanto, releerlo no hace sino remover sentimientos de aquella época, dura, durísima de anhelos incompletos y horas de dedicación, pero que resultó ser una de las más felices de mi vida. 

Seguimos andando hacia el horizonte para conquistarlo Julio. Por ellos y por ellas. Por mi.

Julio Cortázar: «Esencia y misión del maestro» (1939)



Artículo publicado el 20 de octubre de 1939, en la Revista Argentina, y firmado por Julio Florencio Cortázar, profesor, graduado en letras en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta de Buenos Aires.


Escribo para quienes van a ser maestros en un futuro que ya casi es presente. Para quienes van a encontrarse repentinamente aislados de una vida que no tenía otros problemas que los inherentes a la condición de estudiante; y que, por lo tanto, era esencialmente distinta de la vida propia del hombre maduro. Se me ocurre que resulta necesario, en la Argentina, enfrentar al maestro con algunos aspectos de la realidad que sus cuatro años de Escuela Normal no siempre le han permitido conocer, por razones que acaso se desprendan de lo que sigue. Y que la lectura de estas líneas –que no tiene la menor intención de consejo- podrá tal vez mostrarles uno o varios ángulos insospechados de su misión a cumplir y de su conducta a mantener.

Ser maestro significa estar en posesión de los medios conducentes a la transmisión de una civilización y una cultura; significa construir, en el espíritu y la inteligencia del niño, el panorama cultural necesario para capacitar su ser en el nivel social contemporáneo y, a la vez, estimular todo lo que en el alma infantil haya de bello, de bueno, de aspiración a la total realización. Doble tarea, pues: la de instruir, educar, y la de dar alas a los anhelos que existen, embrionarios, en toda conciencia naciente. El maestro tiende hasta la inteligencia, hacia el espíritu y finalmente, hacia la esencia moral que reposa en el ser humano. Enseña aquello que es exterior al niño; pero debe cumplir asimismo el hondo viaje hacia el interior de ese espíritu y regresar de él trayendo, para maravilla de los ojos de su educando, la noción de bondad y la noción de belleza: ética y estética, elementos esenciales de la condición humana.

Nada de esto es fácil. Lo hipócrita debe ser desterrado, y he aquí el primer duro combate; porque los elementos negativos forman también parte de nuestro ser. Enseñar el bien, supone la previa noción del mal, permitir que el niño intuya la belleza no excluye la necesidad de hacerle saber lo no bello. Es entonces que la capacidad del que enseña –yo diría mejor: del que construye descubriéndose pone a prueba. Es entonces que un número desoladoramente grande de maestros fracasa. Fracasa calladamente, sin que el mecanismo de nuestra enseñanza primaria se entere de su derrota; fracasa sin saberlo él mismo, porque no había tenido jamás el concepto de su misión. Fracasa tornándose rutinario, abandonándose a lo cotidiano, enseñando lo que los programas exigen y nada más, rindiendo rigurosa cuenta de la conducta y disciplina de sus alumnos. Fracasa convirtiéndose en lo que se suele denominar «un maestro correcto». Un mecanismo de relojería, limpio y brillante, pero sometido a la servil condición de toda máquina.

Algún maestro así habremos tenido todos nosotros. Pero ojalá que quienes leen estas líneas hayan encontrado también, alguna vez, un verdadero maestro. Un maestro que sentía su misión; que la vivía. Un maestro como deberían ser todos los maestros en la Argentina.

Lo pasado es pasado. Yo escribo para quienes van a ser educadores. Y la pregunta surge, entonces, imperativa: ¿Por qué fracasa un número tan elevado de maestros? De la respuesta, aquilatada en su justo valor por la nueva generación, puede depender el destino de las infancias futuras, que es como decir el destino del ser humano en cuanto sociedad y en cuanto tendencia al progreso.
¿Puede contestarse la pregunta? ¿Es que acaso tiene respuesta?

Yo poseo mi respuesta, relativa y acaso errada. Que juzgue quien me lee. Yo encuentro que el fracaso de tantos maestros argentinos obedece a la carencia de una verdadera cultura que no se apoye en el mero acopio de elementos intelectuales, sino que afiance sus raíces en el recto conocimiento de la esencia humana, de aquellos valores del espíritu que nos elevan por sobre lo animal. El vocablo «cultura» ha sufrido como tantos otros, un largo malentendido. Culto era quien había cumplido una carrera, el que había leído mucho; culto era el hombre que sabía idiomas y citaba a Tácito; culto era el profesor que desarrollaba el programa con abundante bibliografía auxiliar. Ser culto era –y es, para muchos- llevar en suma un prolijo archivo y recordar muchos nombres...

Pero la cultura es eso y mucho más. El hombre –tendencias filosóficas actuales, novísimas, lo afirman a través del genio de Martín Heidegger- no es solamente un intelecto. El hombre es inteligencia, pero también sentimiento, y anhelo metafísico, y sentido religioso. El hombre es un compuesto; de la armonía de sus posibilidades surge la perfección. Por eso, ser culto significa atender al mismo tiempo a todos los valores y no meramente a los intelectuales. Ser culto es saber el sánscrito, si se quiere, pero también maravillarse ante un crepúsculo; ser culto es llenar fichas acerca de una disciplina que se cultiva con preferencia, pero también emocionarse con una música o un cuadro, o descubrir el íntimo secreto de un verso o de un niño. Y aún no he logrado precisar qué debe entenderse por cultura; los ejemplos resultan inútiles. Quizá se comprendiera mejor mi pensamiento decantado en este concepto de la cultura: la actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visión de la realidad.

Así tiene que ser el maestro.

Y ahora, esta pregunta dirigida a la conciencia moral de los que se hallan comprendidos en ella: ¿Bastaron cuatro años de Escuela Normal para hacer del maestro un hombre culto?
No; ello es evidente. Esos cuatro años han servido para integrar parte de lo que yo denominé más arriba «largo estudio»; han servido para enfrentar la inteligencia con los grandes problemas que la humanidad se ha planteado y ha buscado solucionar con su esfuerzo: el problema histórico, el científico, el literario, el pedagógico. Nada más, a pesar de la buena voluntad que hayan podido demostrar profesores y alumnos; a pesar del doble esfuerzo en procura de un debido nivel cultural.
La Escuela Normal no basta para hacer al maestro. Y quien, luego de plegar con gesto orgulloso su diploma, se disponga a cumplir su tarea sin otro esfuerzo, ése es desde ya un maestro condenado al fracaso. Parecerá cruel y acaso falso; pero un hondo buceo en la conciencia de cada uno probará que es harto cierto. La Escuela Normal da elementos, variados y generosos, crea la noción del deber, de la misión; descubre los horizontes. Pero con los horizontes hay que hacer algo más que mirarlos desde lejos: hay que caminar hacia ellos y conquistarlos.

El maestro debe llegar a la cultura mediante un largo estudio. Estudio de lo exterior, y estudio de sí mismo. Aristóteles y Sócrates: he ahí las dos actitudes. Uno, la visión de la realidad a través de sus múltiples ángulos; el otro, la visión de la realidad a través del cultivo de la propia personalidad. Y, esto hay que creerlo, ambas cosas no se logran por separado. Nadie se conoce a sí mismo sin haber bebido la ciencia ajena en inacabables horas de lecturas y de estudio; y nadie conoce el alma de los semejantes sin asistir primero al deslumbramiento de descubrirse a sí mismo. La cultura resulta así una actitud que nace imperceptiblemente; nadie puede despertarse mañana y decir: «Sé muchas cosas y nada más». La mejor prueba de cultura suele darla aquél que habla muy poco de sí mismo; porque la cultura no es una cosa, sino que es una visión; se es culto cuando el mundo se nos ofrece con la máxima amplitud; cuando los problemas menudos dejan de tener consistencia; cuando se descubre que lo cotidiano es lo falso, y que sólo lo más puro, lo más bello, lo más bueno, reside la esencia que el hombre busca. Cuando se comprende lo que verdaderamente quiere decir Dios.

Al salir de la Escuela Normal, puede afirmarse que el estudio recién comienza. Queda lo más difícil, porque entonces se está solo, librado a la propia conducta. En el debilitamiento de los resortes morales, en el olvido de lo que de sagrado tiene es ser maestro, hay que buscar la razón de tantos fracasos. Pero en la voluntad que no reconoce términos, que no sabe de plazos fijos para el estudio, está la razón de muchos triunfos. En la Argentina ha habido y hay maestros: debería preguntárseles a ellos si les bastaron los cuatro años oficiales para adquirir la cultura que poseen. «El genio –dijo Buffon- es una larga paciencia». Nosotros no requerimos maestros geniales; sería absurdo. Pero todo saber supone una larga paciencia.

Alguien afirmó, sencillamente, que nada se conquista sin sacrificio. Y una misión como la del educador exige el mayor sacrificio que puede hacerse por ella. De lo contrario, se permanece en el nivel del «maestro correcto». Aquéllos que hayan estudiado el magisterio y se hayan recibido sin meditar a ciencia cierta qué pretendían o qué esperaban más allá del puesto y la retribución monetaria, ésos son ya fracasados y nada podrá salvarlos sino un gran arrepentimiento . Pero yo he escrito estas líneas para los que han descubierto su tarea y su deber. Para los que abandonan la Escuela Normal con la determinación de cumplir su misión. A ellos he querido mostrarles todo lo que les espera, y se me ocurre que tanto sacrificio ha de alegrarnos. Porque en el fondo de todo verdadero maestro existe un santo, y los santos son aquellos hombres que van dejando todo lo perecedero a lo largo del camino, y mantienen la mirada fija en un horizonte que conquistar con el trabajo, con el sacrificio o con la muerte.

(Artículo extraído de http://www.uv.es/~sociolog/educacio/textos/Cortazar.html)

sábado, 6 de febrero de 2016

Cómo diseñar una tarea

 

Gracias a @pazgonzalo y su presentación en Slideshare, el diseño y la implementación de una tarea puede resultar mucho más fácil.

lunes, 12 de octubre de 2015

Abrir las puertas.

¡Que no se escapa el gato!
Se escapa la vida entre los muros y el corcho.
Se deja de hacer por estética, por arraigo, por inercia.
Y los pupitres echan raíces, casi florecen.
Abre las puertas y corre, sin despedirte, sin mirar atrás.
Tus ganas de ver, tocar, oler, sentir...¿eso es educación?
Te asaltan las dudas, te corroe la curiosidad, te enloquecen las dudas, sin atisbo de negatividad en los términos.
Preguntas y andas. Preguntas y corres. Vuelves y respondes.
¿Es eso educación?
Cognitiva, emocional, física y socialmente.
Piénsalo...

LA MEJOR ESCUELA

Desconfía de aquellos que te enseñan
listas de nombres
fórmulas
y fechas
y que siempre repiten modelos de cultura
que son la triste herencia que aborreces.

No aprendas sólo cosas
piensa en ellas
y construye a tu antojo situaciones e imágenes
que rompan la barrera que aseguran existe
entre la realidad y la utopía:

vive en un mundo cóncavo y vacío
juzga cómo sería una selva quemada
detén el oleaje en las rompientes
tiñe de rojo el mar
sigue a unas paralelas hasta que te devuelvan
al punto de partida
coloca el horizonte en vertical
haz aullar a un desierto
familiarízate con la locura.
Después sal a la calle y observa:
es la mejor escuela de tu vida.

José Agustín Goytisolo


Y es que no hay mejor ejemplo que...

domingo, 13 de septiembre de 2015

Ir al cole a los 30

Y no estar loco podría continuar la frase. Porque un servidor, junto con un grupo especial, en todos los sentidos, de amantes de la infancia y la educación han puesto punto, y seguido siempre, a dos años de apasionante aventura de "descubrición" de las Inteligencias Múltiples y su aplicación en el aula. Nos hemos adentrado en la música, la metacognición, las estrategias de pensamiento, la lógica y la matemática, el aprendizaje cooperativo, la ciencia y los experimentos, la creatividad, la lingüística con todas sus formas de expresión, el mundo de las emociones, PNL,...Y sólo hemos empezado a caminar, apenas unos pasos, pero ¡qué paseo!


Y no, no estamos locos, que sabemos lo que queremos. Queremos ver sonrisas reflejadas en el rostro del que aprende y para eso hay que descubrir qué es lo que le hace sonreir. Queremos hacer efectivo el principio que don José Antonio Marina promulga para la escuela, hacer que el niño sienta el éxito al menos una vez al día. Queremos cambiar la perspectiva, enfocar de nuevo desde la lente de los potenciales de cada persona, de cada niño y de cada niña. Lograr que ese potencial sea reconocido por uno mismo para soñar con fundamentos. Ponernos el mundo por montera y poder cumplir el deseo que Frato nos dibujaba en 2002.



Mentes en blanco al inicio. Colores separados muy vivos después. Una amalgama armónica interactuando entre sí al final. Como una sinfonía, como un cuadro. En 2014 visité el Museo de Arte Contemporáneo de  Strasbourg y en una exposición de Daniel Buren tomé estas fotografías que, para mí, ilustran mucho ese primer paso inicial que separa el concepto de inteligencia tradicional con Binet y sus test para medir el CI, lingüística y matemática en la cúspide, resultado final inmutable, para toda la vida y el estigma del número;  a las inteligencias múltiples, la bendita revolución de Howard Gardner, mezcla de genética, ambiente y educación, aprehendibles por tanto y con variabilidad en múltiples aspectos, ocho a día de hoy (lingüística, matemática, musical, visual-espacial, cinético-corporal, naturalista, interpersonal e intrapersonal) y con posibilidad de ser ampliadas a la espiritual-trascendental, tecnológica e incluso pedagógica, si el tiempo lo permite.





Toca ahora ponerse a profundizar, asentar, construir puentes y aplicar en la práctica todo lo aprendido, aunque ya se hayan realizado experiencias. Toca también agradecer de corazón a los expertos que he tenido la suerte de disfrutar, mi respeto y admiración para:

https://prezi.com/pdy0jzlkxc0l/aprendizaje-cooperativo/  



 
En uno de los congresos de APFRATO escuché a Javier Campos, aventurero almeriense, decir después de realizar el Great Himalaya Trail que lo que más le había fascinado y con lo que se quedaba realmente era con las personas con las que se había topado. Las miradas, las manos, el ánimo,...Descubrirse en los ojos del otro. Repensarte en la mente de otro. Llenarte de emoción. Dani, Javi, Mar, Aurora, Toni, María, Alberto, Olga, Juan Carlos, Toñi, Elena, JuanRi, Nuria, Gracia, Ana, MªCarmen, Esteban y todos los demás. Detrás de cada nombre hay una persona extraordinaria, un diamante que guardar.

No puedo terminar esta entrada sin nombrar al cerebro, cuerpo y corazón (tres ces, como no) de esta aventura. La seño de mi cole, la que hace que siga yendo al cole a los 30. Soy un "suertudo" por poder aprender y disfrutar de ti Mª del Mar Romera. ¿Qué hacemos hoy seño?
https://www.youtube.com/watch?v=8Hc3CNuCCw4


domingo, 6 de septiembre de 2015

Moovly o cómo hacer vídeo-tutoriales sencillos.

Quizá la información dada en el título de entrada sea incompleta, ya que Moovly no sólo nos sirve para crear video-tutoriales sino que puede llegar a ser un buen sustituto de las presentaciones.
 En cualquier caso la herramienta está sujeta a la creatividad del sujeto que la utilice, de tal forma que con una interfaz atractiva y un manejo intuitivo, Moovly nos va a permitir crear auténticas "chuladas" para utilizarlas en nuestras clases.

https://www.moovly.com/



lunes, 18 de febrero de 2013

Camino al origen

Casi un año sin publicar y casi un mundo de publicaciones anónimas o con firma han cambiado el panorama mundial, nacional, local y, por supuesto, personal.

En la película "Origen" (Christopher Nolan, 2010), se cuenta audiovisualmente como un grupo de profesionales de lo onírico tienen la dificil tarea de introducirse en el inconsciente de un individuo para generar un concepto original en él. El individuo, sistémico, cambiaría su percepción del mundo y a sí mismo a partir de esa idea que, nos cuentan en la película, debe tener como características esenciales dos (que yo recuerde): su simplismo y su relación directa con el mundo sentimental del individuo. Luego, el juego de efectos especiales, el guión, las actuaciones y los juegos de tiempo hacen el resto, pero la idea es esa. El origen.

En ese viaje hacia el origen de todo se traspasan miedos. A lo desconocido que quiere irrumpir como un golpe en negativo, que paraliza o incita a la huida. Miedo al tiempo que pasa inexorablemente y cuya sensación de descontrol hace estar ansioso, un tiempo al que agarrarse con fuerza dejando los zapatos de piel de plomo en casa, dentro del armario "Donde viven los monstruos".

También miedo a la inseguridad, al que vendrá, a qué será lo próximo, porque para qué engañarse, el panorama está como está y la información en su doble vertiente des-informadora o sobre-informadora, ayuda a conocer y poco más. No existen armas como en la película, y menos mal, pero los pilares sobre los que se ha cimentado esta sociedad parecen estar pidiendo una reforma sorpresa: desde el ejecutivo, hasta el poder judicial, pasando por el legislativo (¿hay alguién?), se hacen el harakiri lentamente a cada decisión impopular que toman, ignorando gravemente que es para el pueblo para el que gobiernan y legislan, no para sus holgados bolsillos...¡y hasta aquí puedo leer! Es indignante lo que ocurre actualmente en nuestro país, ¡si! Se va a solucionar el problema si sigo despotricando sin control sobre la incompetencia y sinvergonzonería del personal, ¡no! Hay que ser pragmáticos entonces y no dejarse arrastrar al infierno, ese infierno que Vartan Gregorian (Dante) definía como un lugar en el que "nada se relaciona con nada". El absoluto caos, la soledad incomprendida, el desperdicio...yo no quiero entrar ahí.

Así que, superados los miedos, o por lo menos guardados en la recámara y siguiendo el camino que lleva al origen, el amor se erige como un faro con luz potente en la oscuridad. Una luz que gira y se muestra en todas las direcciones, con la misma intensidad aunque intermitente para nuestra vista que, ciega en los momentos de oscuridad, repiensa y tiene momentos de duda e incertidumbre sobre la dirección exacta hacia la que dirigirse, hasta que aparece de nuevo.  Amor expresado en múltiples ámbitos: un amor íntimo hacia tu pareja, amor a la infancia, amor a la educación, amor a tu familia, amor profesional, amor a las mentes... Un amor dirigido y controlado dentro de la loca pasión con la que se ama. La necesidad es primaria y vital. Me acuerdo de Jean Baptiste Grenuille (El Perfume) rociándose de perfume, esperando saciar la necesidad de amor de toda esa gente a la que había odiado y que durante toda su vida lo había despreciado. O a "El hombre elefante" de David Lynch teniendo como supremo miedo a las personas. Esos monstruos con alma anhelan ser queridos. 

Hay que remitirse a los primeros años de la vida de las personas entonces. A las primeras experiencias y a la relación con la familia. La infancia la define Osterrieth como "el periodo de la humanización del individuo, del aprendizaje de la naturaleza humana". Lo que se viva en la infancia va a permanecer como parte esencial de nosotros de por vida, especialmente en la etapa de 0 a 3 años, aunque algunos la tengan en cuenta como si de una etapa preparatoria se tratara, una "etapa perchero", con carácter asistencial. Un niño y una niña feliz, seguramente sean adultos felices (o lo intenten). 

Creo que existen imágenes mentales grabadas en el colectivo de muchas personas de mi generación (años 80, incluso "más p'atrás") que forman un mosaico a partir de experiencias comunes relacionadas con la escuela y la forma de educarnos. A ver si doy en el clavo: 



El trabajo con el punzón (Imagen de lossoletes.blogspot.com)



El baile de fin de curso (Imagen de educa.madrid.org)



Excursiones (Imagen de http://ampapuertaelvira.wordpress.com)



Jugar al aire libre (Imagen de http://static.consumer.es/)



Teatro Infanti



La radio (Imagen de http://blog.educastur.es/reconquistainfantil)



Asamblea (Imagen de elblogdelauragarbet.blogspot.com)

Son sólo cinco ejemplos pero, cinco ejemplos claros de lo que significa para el niño y ya, en esta vuelta al origen, lo que significa para el adulto que sigue enganchado a la educación y a la infancia como un pequeño "Peter Pan". Lo que para el centro y el currículum pueden ser actividades complementarias, para el niño y la niña significa otra cosa. Lo que para el currículum supone el área con menos importancia en función del número de horas asignadas, para el alumnado significa otra cosa. Lo que para algunos significa una etapa tránsito a la educación de verdad, la de los contenidos y el currículum prescrito, para los niños y niñas significa otra cosa.

Así que de vuelta al origen y como si el fantasma de las Navidades pasadas de Charles Dickens me visitara hoy mismo y me llevase a ver a aquel niño regordete de ocho o nueve años, y ese niño recibiese aquella pregunta de "Y tú de mayor, ¿qué quieres ser?"; y simplificando mucho, y relacionándolo con la parte más emocional, espiritual, sentimental de mi persona como en la peli de Chris Nolan, cuando un servidor y su compañero oyesen la respuesta de ese niño-adulto diciendo "Yo quiero ser maestro", el adulto-niño del presente cogería al fantasma de Charles Dickens y con una sonrisa en la cara le diría, "vámonos que aquí no hay ná que rascar".